
Qué tipo de sauna elegir?
El uso de la sauna se ha convertido en una práctica de bienestar cada vez más popular. Existen diferentes tipos de sauna, cada una con características y beneficios particulares. Según investigaciones médicas (como los estudios finlandeses publicados en JAMA Internal Medicine y revisiones en Mayo Clinic Proceedings), el calor regular de la sauna puede contribuir a la salud cardiovascular, reducción del estrés y recuperación muscular.
A continuación, comparamos cuatro de las opciones más comunes: sauna finlandesa, sauna de barril, sauna de infrarrojos y sauna turca (hammam).


La sauna finlandesa es la más tradicional. Funciona con un calentador eléctrico o de leña que calienta piedras volcánicas, alcanzando temperaturas entre 70 °C y 100 °C, con una humedad baja (5–20 %).
Beneficios comprobados
Mejora la salud cardiovascular: estudios en Finlandia muestran que el uso frecuente (4–7 veces/semana) reduce el riesgo de hipertensión y mortalidad.
Favorece la circulación sanguínea y la recuperación muscular.
Ayuda a la desintoxicación a través del sudor.
Relajación profunda y reducción del estrés.
Ideal para: quienes buscan la experiencia más clásica de sauna, con calor intenso y ambiente seco.
Sauna Finlandesa (seca)


El sauna de barril es un tipo de sauna finlandesa, pero con diseño cilíndrico en forma de barril. Este formato mejora la circulación del calor y reduce el tiempo de calentamiento.
Propiedades y beneficios
Mismos efectos que la sauna finlandesa tradicional (calor seco, 70–100 °C).
Menor consumo energético gracias a su diseño eficiente.
Ideal para exteriores, ya que se integra fácilmente en jardines y terrazas.
Ideal para: quienes desean una sauna de estilo rústico, eficiente y adecuada para instalar al aire libre.
Sauna de Barril


En este tipo de sauna, la fuente de calor no es el aire, sino la radiación infrarroja que penetra hasta 3–4 cm en los tejidos. La temperatura ambiente es más baja (40–60 °C), lo que la hace más cómoda para quienes no toleran calor extremo.
Beneficios según estudios
Mejora la elasticidad vascular y puede ayudar en la presión arterial (según estudios de Journal of Cardiology).
Alivio del dolor: utilizada como terapia complementaria en artritis reumatoide, dolor lumbar y fibromialgia (ensayos clínicos publicados en Clinical Rheumatology).
Aumenta la sudoración con menos carga térmica.
Puede favorecer la recuperación deportiva por la relajación muscular.
Ideal para: personas con sensibilidad al calor intenso, usuarios que buscan beneficios terapéuticos a temperaturas más moderadas.
Sauna de Infrarrojos


La sauna turca, o hammam, es un baño de vapor con temperaturas más suaves (40–50 °C) pero con humedad del 90–100 %.
Beneficios avalados
Mejora la función respiratoria: útil en casos de congestión nasal, bronquitis leve o alergias (el vapor hidrata y limpia las vías respiratorias).
Hidratación profunda de la piel, apertura de poros y limpieza cutánea.
Relajación mental y alivio del estrés.
Ideal para: quienes buscan un ambiente húmedo, beneficios para la piel y el sistema respiratorio.
Sauna Turca (Hammam)
Para salud cardiovascular y longevidad: sauna finlandesa (seca o barril).
Para terapia del dolor y comodidad térmica: sauna de infrarrojos.
Para mejorar la respiración y la piel: sauna turca.
Para espacios exteriores y estilo natural: sauna de barril.
La elección depende de tus necesidades: bienestar general, recuperación física, estética o salud respiratoria.
Qué sauna elegir?
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