
Consejos para practicar sauna y baño frío de forma segura
Como en todo hábito de salud, es importante aplicar la terapia de sauna e inmersión fría con prudencia y escucha a tu cuerpo. Aquí tienes algunos consejos y precauciones para aprovechar al máximo los beneficios de forma segura:
Si eres principiante, no intentes de entrada sesiones muy prolongadas. Puedes comenzar con unos 10 minutos de sauna a temperatura moderada, seguidos de 30 segundos a 1 minuto en agua fría, e ir aumentando poco a poco la duración a medida que te sientas cómodo. Escucha siempre las señales de tu cuerpo: si sientes mareo, entumecimiento excesivo u malestar, detente inmediatamente. Con el tiempo, tu tolerancia al calor y al frío irá mejorando.
Empieza gradualmente


Los expertos recomiendan que el agua esté muy fría (entre 10°C y 15°C) para obtener beneficios. No es necesario que sea agua helada con trozos de hielo siempre, pero sí lo bastante fría para generar ese choque térmico. Por otro lado, no prolongues la inmersión más de 2 a 3 minutos continuos. Exposiciones más largas pueden incrementar riesgos de hipotermia, alteraciones del ritmo cardíaco o hiperventilación. En la sauna, la mayoría de personas están cómodas entre 10 y 20 minutos; exceder los 30 minutos por sesión no suele ser recomendable salvo que seas muy experimentado.
Temperatura y tiempo adecuados


Recuerda reponer líquidos. La sauna te hará sudar profusamente (puedes perder varios cientos de mililitros de líquido en una sesión corta), así que bebe agua antes y después de tu rutina de contraste para evitar deshidratación. Algunos aficionados consumen bebidas con electrolitos tras la sauna para recuperar sales minerales, pero agua suele ser suficiente en la mayoría de los casos. Evita el alcohol antes o durante la sesión, ya que puede interferir con la regulación de la temperatura y la hidratación.
Hidratación y recuperación


Aunque lo tradicional (y más intuitivo) es finalizar con el frío, algunas personas prefieren repetir el ciclo varias veces: sauna-calor seguido de baño frío, y luego nuevamente sauna y frío. Puedes experimentar qué te sienta mejor. Si eres nuevo, termina con agua fría para ese efecto vigorizante final y deja el cuerpo enfriarse al aire después. En cuanto a frecuencia, 2 a 4 veces por semana parece un rango óptimo para obtener beneficios sin sobrecargar al organismoicetubs.com. Incluso una vez a la semana puede ser útil; la clave es la constancia.
Escoge el orden y frecuencia adecuados


Si padeces alguna enfermedad cardiovascular, problemas de presión arterial, afecciones respiratorias graves u otra condición médica importante, consulta con tu médico antes de probar esta terapia. El choque térmico supone un estrés agudo para el organismo (beneficioso para la mayoría, pero no adecuado para todos). Un profesional de la salud podrá orientarte sobre si en tu caso específico es seguro y cómo hacerlo. Asimismo, mujeres embarazadas o personas con problemas de sensibilidad al calor/frío deben tener precaución adicional y consejo médico.
Consulta si tienes condiciones de salud
Siguiendo estas recomendaciones, podrás integrar la sauna con inmersión en frío de manera segura en tu estilo de vida y maximizar sus efectos positivos. Recuerda que cada persona es distinta: lo que se siente como “frío tolerable” para alguien puede ser extremo para otro, así que encuentra tu propio equilibrio en la práctica.
Conclusión

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